Crear una empresa con un socio suele comenzar con entusiasmo, color de rosa, confianza y una visión compartida del negocio. Sin embargo, muchas de las diferencias entre accionistas aparecen precisamente cuando la empresa empieza a crecer, necesita nuevas inversiones, uno de los socios quiere retirarse o surgen desacuerdos sobre cómo administrar el negocio.
Por eso, confiar únicamente en que “entre socios nos vamos a entender” puede convertirse en un riesgo.
Un acuerdo de accionistas permite establecer con anticipación reglas para situaciones que probablemente no parecen importantes al inicio de la empresa, pero, que pueden ser determinantes cuando aparece un conflicto.
La elección de la estructura societaria también es una decisión importante al iniciar un negocio. Antes de definir las reglas entre los socios, conviene conocer las diferencias entre los tipos de compañías que existen en Ecuador. Descubre qué tipo de compañía puede adaptarse mejor a tu negocio.

¿Qué es un acuerdo de accionistas?
Un acuerdo de accionistas —también conocido como pacto de socios o pacto parasocial— es un convenio celebrado entre algunos o todos los socios o accionistas de una compañía para regular determinados aspectos de su relación empresarial.
Puede complementar las disposiciones de la Ley de Compañías y del estatuto social y establecer reglas específicas sobre cuestiones como:
- la administración de la empresa;
- la toma de decisiones;
- la transferencia de acciones;
- la entrada de nuevos inversionistas;
- la salida de un accionista;
- el ejercicio del derecho al voto;
- la distribución de determinadas responsabilidades;
- los mecanismos para solucionar conflictos.
En Ecuador, este tipo de acuerdos forma parte de las herramientas que pueden utilizarse para organizar las relaciones entre accionistas, aunque sus efectos y requisitos deben analizarse según el tipo de compañía y el contenido concreto del acuerdo.
¿Por qué puede ser importante tener un acuerdo entre socios?
El problema normalmente no aparece cuando todos los socios están de acuerdo.
Aparece cuando dejan de estarlo.
Por ejemplo, imaginemos una compañía creada por dos accionistas, cada uno con el 50 % de participación.
Al comienzo ambos trabajan en el negocio, aportan capital y toman todas las decisiones conjuntamente.
Tres años después, uno quiere reinvertir todas las utilidades para seguir creciendo y el otro quiere repartir dividendos.
Además, uno desea vender sus acciones a un tercero y el otro no está de acuerdo con el nuevo socio.
Si estas situaciones nunca fueron reguladas, la empresa podría encontrarse frente a un bloqueo societario.
Un buen acuerdo de accionistas busca anticipar este tipo de escenarios.
¿Qué situaciones debería regular un acuerdo de accionistas?
No existe un modelo único que sirva para todas las empresas.
El contenido debe diseñarse según la estructura accionaria, el tipo de negocio, el número de socios, la forma en que participan en la administración y los riesgos particulares de la compañía.
Sin embargo, existen algunos asuntos que normalmente deberían analizarse.
1. ¿Cómo se tomarán las decisiones importantes?
No todas las decisiones empresariales tienen la misma relevancia.
Una cosa es aprobar una compra ordinaria para la operación diaria y otra muy distinta vender un activo importante, adquirir otra compañía, endeudar significativamente a la empresa o incorporar un nuevo inversionista.
El acuerdo puede establecer qué decisiones requieren:
- mayoría simple;
- mayoría calificada;
- unanimidad;
- aprobación de determinados accionistas.
También pueden establecerse materias reservadas que no puedan decidirse sin el consentimiento de ciertos socios.
Esto resulta especialmente importante cuando existen accionistas mayoritarios y minoritarios.
También es importante contar con mecanismos claros de gobernanza corporativa que permitan organizar la toma de decisiones y fortalecer la seguridad jurídica de la compañía. Conoce más sobre la transformación societaria digital y la gobernanza corporativa en Ecuador
2. ¿Qué ocurre cuando dos socios tienen el 50 % cada uno?
Las sociedades con participaciones iguales pueden enfrentar un problema particular: el bloqueo.
Si dos accionistas tienen el 50 % y no llegan a un acuerdo sobre una decisión que requiere mayoría, la compañía podría quedar paralizada.
Por ello, cuando existe una estructura 50/50 conviene prever mecanismos para resolver situaciones de deadlock o bloqueo societario.
Dependiendo del caso, podrían establecerse mecanismos como:
- negociación directa;
- intervención de un tercero;
- mediación;
- arbitraje;
- mecanismos de compra o venta entre accionistas;
- procedimientos escalonados para resolver el desacuerdo.
El mecanismo adecuado dependerá de las características de la compañía.
3. ¿Puede un socio vender sus acciones a cualquier persona?
La entrada de un nuevo accionista puede cambiar completamente la dinámica de una empresa.
Por eso, uno de los temas más importantes en este tipo de acuerdos suele ser la transferencia de acciones.
Los accionistas pueden establecer mecanismos relacionados con:
- derechos de preferencia;
- restricciones o condiciones para transferir acciones;
- procedimientos de autorización;
- reglas para la entrada de terceros;
- derechos de acompañamiento;
- derechos de arrastre.
En las sociedades por acciones simplificadas, la normativa ecuatoriana reconoce expresamente una amplia flexibilidad para establecer condiciones, limitaciones y restricciones relacionadas con la negociación de acciones, tanto mediante estatutos como mediante acuerdos de accionistas, sujeto a los requisitos legales aplicables.
4. ¿Qué es el derecho de acompañamiento o tag along?
El tag along busca principalmente proteger al accionista minoritario.
Supongamos que un accionista que posee el 70 % de una compañía recibe una oferta para vender su participación.
Si existe una cláusula de tag along, el accionista minoritario puede tener derecho a participar en esa venta y vender también sus acciones bajo las condiciones establecidas en el acuerdo.
La finalidad es evitar que el accionista minoritario quede dentro de la compañía con un nuevo socio controlador que nunca eligió.
5. ¿Qué es el derecho de arrastre o drag along?
El drag along opera desde una lógica diferente.
Puede permitir que, ante determinadas condiciones, un accionista o grupo de accionistas obligue a otros a vender sus acciones conjuntamente.
Por ejemplo, un inversionista puede estar interesado en comprar el 100 % de una compañía, pero no únicamente el 70 %.
Si existe una cláusula de arrastre correctamente estructurada, puede facilitar la venta total de la empresa evitando que una participación minoritaria bloquee la operación.
Estas cláusulas deben diseñarse cuidadosamente para determinar cuándo pueden activarse, bajo qué condiciones económicas y qué garantías existen para los accionistas involucrados.
6. ¿Qué sucede si uno de los socios quiere salir?
Este es uno de los problemas que con mayor frecuencia se deja sin regular.
Un accionista puede querer retirarse porque:
- recibió una mejor oportunidad profesional;
- dejó de participar activamente en la empresa;
- necesita liquidez;
- tiene diferencias con los demás socios;
- simplemente ya no quiere continuar en el negocio.
El acuerdo puede prever mecanismos para determinar:
- cómo puede vender sus acciones;
- quién puede comprarlas;
- cómo se determina su valor;
- qué ocurre si ningún socio quiere adquirirlas;
- si pueden venderse a un tercero;
- qué procedimiento debe seguirse.
Definir estas reglas anticipadamente puede reducir considerablemente el nivel de conflicto cuando llega el momento de una separación.
La salida de un accionista no implica necesariamente que la compañía deba disolverse. Sin embargo, cuando la continuidad del negocio deja de ser viable, es importante conocer las alternativas y los procedimientos societarios aplicables. Te explicamos por qué es importante disolver y cancelar correctamente una compañía en Ecuador.
7. ¿Cómo se determina cuánto valen las acciones de un socio?
Decir simplemente que “un socio podrá vender sus acciones” puede resultar insuficiente.
Uno de los principales desacuerdos suele aparecer cuando hay que determinar cuánto vale su participación.
Por ello, puede ser recomendable definir previamente un mecanismo de valoración.
Dependiendo del negocio, pueden utilizarse criterios como:
- valoración realizada por un tercero independiente;
- fórmulas financieras acordadas;
- valoración basada en EBITDA u otros indicadores;
- valor patrimonial;
- procedimientos específicos previstos en el acuerdo.
No existe una fórmula universal. La metodología debe responder a las características económicas de cada empresa.
8. ¿Qué pasa si un socio deja de trabajar en la empresa?
Ser accionista y trabajar para la compañía son situaciones jurídicas distintas.
Sin embargo, en muchas empresas familiares, emprendimientos y startups ambas funciones están estrechamente relacionadas.
Por ejemplo, tres personas crean una empresa y cada una recibe el 33,33 % de las acciones con el compromiso de trabajar activamente en el negocio.
¿Qué ocurre si seis meses después uno deja de trabajar pero conserva toda su participación?
Si esta situación nunca fue prevista, puede convertirse en una fuente importante de conflicto.
Según el caso, los socios pueden establecer reglas relacionadas con permanencia, adquisición progresiva de participaciones, opciones de compra u otros mecanismos, siempre dentro de los límites legales aplicables.
Cuando una persona deja de participar en una empresa, también pueden surgir cuestiones relacionadas con la protección de información estratégica y los intereses comerciales del negocio. Puedes ampliar este tema en nuestro artículo sobre acuerdos de no competencia y protección empresarial.
9. ¿Qué ocurre si un accionista fallece?
Otra situación que suele ignorarse al comenzar una empresa es el fallecimiento de uno de los socios.
El problema puede ser particularmente importante en empresas familiares o compañías con pocos accionistas.
Dependiendo de la estructura societaria y sucesoria, pueden presentarse situaciones en las que herederos pasen a tener derechos relacionados con la participación de un accionista.
Por ello, resulta conveniente analizar anticipadamente:
- mecanismos de adquisición de participaciones;
- derechos de preferencia;
- valoración;
- seguros;
- planificación sucesoria;
- coordinación entre el acuerdo de accionistas y otros instrumentos legales.
10. ¿Cómo se manejarán los conflictos entre accionistas?
Los acuerdos pueden establecer mecanismos escalonados. Por ejemplo:
Negociación → mediación → arbitraje.
La legislación societaria ecuatoriana permite que determinados conflictos societarios sean sometidos a mediación o arbitraje y contempla expresamente la posibilidad de acordar estos mecanismos mediante acuerdos de accionistas.
Esto puede ser especialmente relevante cuando los socios desean evitar que una controversia empresarial termine en un litigio prolongado.
11. ¿Qué diferencia existe entre el estatuto y un acuerdo de accionistas?
Aunque ambos instrumentos pueden relacionarse con la organización de la compañía, no cumplen exactamente la misma función.
El estatuto social forma parte de la estructura jurídica de la sociedad y regula asuntos esenciales de su funcionamiento.
El acuerdo de accionistas, en cambio, permite desarrollar compromisos particulares entre determinados accionistas.
Por eso, una correcta estructuración societaria no consiste simplemente en escoger entre “estatuto o acuerdo”.
En muchos casos ambos instrumentos deben trabajar conjuntamente.
El estatuto regula la estructura formal de la compañía.
El acuerdo regula determinados compromisos entre los accionistas.
Y ambos deben ser compatibles con la legislación aplicable.
¿El acuerdo de accionistas es obligatorio para la compañía?
Los efectos del acuerdo no dependen únicamente de que los accionistas lo hayan firmado. En determinados tipos societarios y circunstancias, la legislación ecuatoriana establece requisitos para que el acuerdo pueda ser oponible frente a la propia compañía.
En el caso de las sociedades por acciones simplificadas, por ejemplo, los acuerdos relacionados con compra y venta de acciones, preferencias, aumentos de capital, restricciones de transferencia, ejercicio del voto y otros asuntos lícitos deben ser acatados por la compañía cuando han sido debidamente depositados en las oficinas donde funciona su administración.
Si no se cumple este requisito, el acuerdo puede conservar efectos entre quienes lo suscribieron, pero no necesariamente resultar oponible a la sociedad.
Por eso, no basta con descargar un modelo de internet, firmarlo y archivarlo.
Debe analizarse cómo debe instrumentarse y qué formalidades requiere según el tipo societario.
¿Cuánto puede durar un acuerdo de accionistas?
En las sociedades por acciones simplificadas, la Ley de Compañías contempla que los acuerdos de accionistas no pueden tener inicialmente un plazo superior a diez años, aunque pueden ser prorrogados por decisión unánime de sus suscriptores por períodos que tampoco superen ese plazo.
Este es otro motivo por el que el acuerdo debe revisarse periódicamente.
La estructura de una compañía puede cambiar de manera importante con el tiempo:
- ingresan inversionistas;
- cambia la participación accionaria;
- aparecen nuevas líneas de negocio;
- se incorporan familiares;
- ocurre una adquisición;
- existen nuevas necesidades de financiamiento.
Un acuerdo que funcionaba cuando la empresa tenía dos socios puede resultar insuficiente cuando existen cinco accionistas y un inversionista externo.
Copiar un modelo
Una cláusula utilizada en Estados Unidos, España o Colombia puede no producir exactamente los mismos efectos en Ecuador.
Los acuerdos deben adaptarse a la legislación ecuatoriana y al tipo societario de la compañía.
Regular únicamente la venta de acciones
La transferencia de acciones es importante, pero no es el único riesgo.
También deben analizarse administración, decisiones estratégicas, bloqueos, financiamiento, salida de socios y solución de controversias.
No coordinar el acuerdo con el estatuto
Un acuerdo puede resultar poco efectivo si fue elaborado sin revisar el estatuto social y la estructura jurídica de la compañía.
Usar cláusulas genéricas
Dos compañías pueden tener exactamente cuatro accionistas y necesitar acuerdos completamente distintos.
No debería estructurarse de la misma manera una empresa familiar, una startup con inversionistas o una compañía formada por dos socios operativos.
¿Cuándo conviene preparar un acuerdo de accionistas?
El mejor momento suele ser antes de que exista el problema.
Algunas situaciones en las que conviene analizarlo son:
- al constituir una empresa entre varias personas;
- cuando ingresa un nuevo inversionista;
- cuando existen participaciones 50/50;
- cuando algunos socios trabajan en la empresa y otros solamente invierten;
- antes de una ronda de inversión;
- antes de una reorganización societaria;
- cuando se prepara una futura venta de la compañía;
- cuando existen empresas familiares;
- cuando comienzan a surgir diferencias entre accionistas.
Un acuerdo de accionistas no evita todos los conflictos, pero puede evitar que paralicen la empresa
Los desacuerdos entre socios son normales. El verdadero riesgo aparece cuando la empresa no tiene mecanismos para resolverlos.
Un acuerdo de accionistas bien estructurado puede ayudar a transformar preguntas difíciles en reglas previamente conocidas:
¿Quién decide?
¿Qué pasa si no estamos de acuerdo?
¿Puede un socio vender?
¿Quién tiene prioridad para comprar?
¿Qué ocurre si alguien quiere salir?
¿Cómo se determina el precio?
¿Qué ocurre ante una venta total de la empresa?
¿Cómo solucionaremos una controversia?
Responder estas preguntas mientras existe una buena relación entre los accionistas suele ser mucho más sencillo que hacerlo cuando el conflicto ya comenzó.
En LAWEM Abogados asesoramos a empresas y accionistas en estructuración corporativa, convenios de accionistas, compraventa de acciones, reorganizaciones societarias, fusiones y adquisiciones y procesos de due diligence.
Si estás creando una empresa, incorporando un inversionista o necesitas revisar las reglas existentes entre socios, es recomendable analizar la estructura societaria antes de que aparezca el conflicto.
Advertencia: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoría u opinión legal. La aplicación de estas reglas depende de las circunstancias concretas de cada compañía y de la normativa vigente.